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DIARIO EL PROFETA

Categoría: ARTE Y CULTURA

25/03/2007 GMT 1

Multifacético TORAL

manox01150 @ 03:13

No le bastó medio siglo de pintura y grabado. Desde el 9 de noviembre muestra por primera vez sus fotos tomadas con su vieja Nikon hace veinte años. Las acompaña de textos íntimos y poéticos. Además, en el 2007 debutará como escritor cuando publique el libro de ensayos Tanai y el resplandor de Eros.

En 1988, hace casi veinte años, ya escribía: Ella era la transparente,/ la diáfana la que tenía ríos blancos en su cabellera./ Ahora me veo como un mueble viejo/ que se hunde en un desierto / sin nombre./ La sutil, la delicada, ya se ha ido./ Sólo queda mi cuerpo polvoriento. (Toral, imagen secreta. Las Ediciones del Ornitorrinco).

Dieciocho años después, más maduro y con la perspectiva de una vida en el arte, Mario Toral conserva un aire de sencillez poco común en un creador de su talla. Incansable, se recicla en el nuevo milenio como artista multimedia: ya no le bastan el óleo, el dibujo y el grabado. Lleva un par de años dándole duro a la escritura y, aunque quizá nunca llegue a la cima literaria, las palabras pierden lentamente su misterio para él. Las acaricia, las envuelve, las desenreda, las sufre, y, por último, las arroja a la página en blanco sin timideces. Ha sido una de sus pasiones tardías.

La fotografía es otra. Empezó con su vieja Nikon F-50 —que no cambiaría por una digital— disparando un poco asustado. Las modelos eran antiguas novias o amigas con paciencia, a las que paseó por Yucatán, Machu Picchu o Ciudad de México. Con ojo de pintor, las instalaba en cenotes mayas, entre el verdor de helechos gigantes o frente a ancestrales picos montañosos y obturaba como malo de la cabeza. No podía evitarlo: cada foto terminaba siendo casi un cuadro por su obsesión con las texturas, colores y composición. Ahora las expone, por primera vez, a partir del 9 de este mes, en la galería Isabel Aninat. Desnudando se llama la muestra.

Explica su propia multiplicidad: “Nunca he visto a la pintura como un coto de caza cerrado. Al contrario. Ella me amplía para comprender otros medios visuales y literarios. Para mí obturar o pegar un brochazo es lo mismo. Así como tomar el lapicero frente a una hoja de papel. Lo importante es el núcleo de unión entre todas estas formas de expresión. En mi caso, este nexo ha sido el cuerpo humano, que ha inspirado a todos los grandes de la historia del arte y no conoce límites. Desde el grabador de las cavernas hasta Miguel Angel y Matisse, el cuerpo humillado, glorioso, mutilado, sensual, ensalzado, ha sido motivo de inspiración. Para mí también”.

Septuagenario, se ve más joven. Se ríe a carcajadas cuando confiesa ‘medio siglo’ de carrera ininterrumpida porque, desde luego, le parece mucho. Circula de jeans y chaqueta de antílope, la camisa escocesa al desgaire, la sonrisa ancha, porque para Toral el mundo es una página abierta. No agrede ni teme. Más bien, sonríe y, si tiene trancas, se le notan poco. Su taller es una invitación permanente, con el viejo hervidor para el café y sus mil artilugios kitsch desenterrados en las tiendas de viejo en Nueva York, donde tiene su loft. Cada año se va a su ciudad preferida a peregrinar entre librerías, el parque, los cafecitos y las calles repletas de escritores y bohemios. En este 2006, allí se dedicó, más que a pintar, a escribir: “Decidí exponer mis fotografías tomadas hace veinte años porque me han dicho que las encuentran muy vigentes. Es raro el paso del tiempo, no siempre hace envejecer. Para completar se me ocurrió hacer dibujos y ponerles texto. Me fui a Nueva York. Volví con la tarea hecha”. Una muestra, La belleza mata: El cuerpo de una mujer hermosa mata/ los senos de una mujer muy bella matan / los bellos ojos matan / mata su cuerpo /matan sus ojos / su belleza mata /matan su cintura, su mirada, sus muslos, sus pies, su olor./ Todo mata./ El arco iris de su presencia mata./ mejor olvidar.

UNA BAILARINA SEMIDESNUDA LO CHIFLÓ A LOS OCHO AÑOS. Era violentamente sexy, calzaba sandalias y circulaba entre los cuadritos de colores del cómic Flash Gordon. “Se me unieron su baile sensual y el dibujo de la historieta. Algo me hizo click en la cabeza, fue mi epifanía”. Lo recuerda como ayer. Fue la puerta a su definición como artista y a una multifacética expresión de medio siglo en torno al cuerpo humano. A Toral, muslos, senos, espaldas, cinturas y vientres lo han inspirado y le han marcado un singular camino. “La belleza es indefinible y va cambiando con los siglos: una mujer de Lucas Cranach nos parece hoy espantosa, pero era el ideal estético en el siglo dieciséis. Por eso yo digo que el desnudo es la belleza sin adornos, la verdad pura”.
Como el célebre torero Dominguín, Toral piensa que todo hombre tiene una sola leyenda. “Y te pasas la vida alrededor de ella, es tu obra y tu existencia. Por ejemplo ¿alguien podría decir qué fue más importante en Oscar Wilde? Todo confluye”. El bautizó la suya: Toral, imagen secreta, como el libro.

—¿Y ese nombre?
—Creo que en arte siempre tiene que haber algo que nadie comprenda. Un misterio. Cada persona constituye un enigma, no hay manera de acercarse si no es con otro.
—Usted ha trabajado mucho el erotismo...
—¡Claro! Es el deseo de vivir. La prolongación de la especie, el adorno para que la humanidad se propague. Hay animales que practican el juego erótico como el pavo real. El sexo me interesa culturalmente, es un desafío a la muerte. El erotismo y el sentido del humor son el intento más claro de derrotar al fin.
Mario Toral no sólo tiene novedades en fotografía y dibujo este fin de año. Su primer libro Tanai y el resplandor de Eros se publicará en el otoño del 2007. En él “confronto a la vida y a la muerte. Son diez ensayos que se acercan un poco a mis memorias, aunque odio las etiquetas. Escribí sobre temas y personajes que me fueron o son cercanos”. Desde La Balsa de la Medusa de Géricault hasta Jean Paulhan, el héroe de la resistencia francesa y su libro La historia de O. “Además, hablo de Guernica de Picasso, un cuadro que me abrió los ojos cuando yo era un estudiante y lo vi por primera vez en la Bienal de Sao Paulo en 1953. Casi me dio un infarto. Descubrí que una gran obra de arte podía ser también un tremendo grito de protesta”.
Otros personajes desfilan por la escritura de Toral: García Lorca, Goya, Matilde Urrutia, Delia del Carril y Neruda, Enrique Zañartu. Y más.

“SOY UN AMATEUR EN FOTOGRAFÍA. ESTAS FOTOS PARTEN DEL DESNUDO, DEL BAILE, del movimiento. Jamás he usado un artificio, en algunos casos sólo el teleobjetivo. A mis modelos las hacía bailar y capturaba ese instante, lo enlazaba con la naturaleza. La textura de la piedra, la suavidad y la aspereza, los contrastes entre lo aéreo y lo terrestre eran mis obsesiones. ¡Una cosa muy de pintor!”.
Aunque en estos últimos tres años ha estado absorto en la escritura, nunca ha dejado de lado a su principal pasión, la pintura. “Ahora quiero unir ambas cosas con una técnica que viene desde la Edad Media. ¿Sabes que hay cuadros de Giotto con leyenda? Los textos que acompañan a las fotografías y dibujos de esta exposición son irónicos y tienen sentido del humor”.

—El dibujo le es vital.
—Es fundamental, un arte en sí mismo. Lo siento como la sorpresa del primer beso. Algunos artistas creen que bocetear es preparar un cuadro, no es mi caso. Admiro más el dibujo que la pintura de Egon Schiele, por ejemplo. Guernica fue pintada ya en los primeros monos que hizo Picasso, en sus bocetos preliminares aparecen el toro, el jinete, la mujer con la llama. Es increíble.
—En los suyos hay una mezcla de técnicas.
—Los hice en serie para acompañar a las fotos. Uso pasteles secos, grasos, tinta china, grafito, hasta óleo. El material te dicta por donde te vas. Algunos son sólo lápiz a color.
—¿Tiene más proyectos en fotografía?
—Me gustaría seguir. Pero no quiero meterme demasiado porque odio todo lo mecánico. No me entiendo con internet, el email, los computadores, el fax, las grabadoras. Detesto las máquinas porque encuentro que nos comunicamos peor que antes. Jamás haré una imagen digital. Quiero mantenerme como un fotógrafo rústico. Si pudiera, sacaría fotos con cajón y manta negra...
—Y volvemos a su tema del desnudo... ¿Nunca lo dejará?
—Nunca es una palabra grande. Hay una imposibilidad en la belleza de una mujer como la hay en el arte. Te mata, porque es inaccesible.
—Le gustan los misterios, parece.
—Me motivan. Y es que estoy en un momento muy pleno. Me siento tremendamente vital y cuando doy una entrevista, la doy para mí también. Es un rasgar velos para ver como es uno por dentro, para ver como te unes a tus sueños. Lo único que me limita, como a todos, es que me voy a morir.

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